Los tambores son creaciones cuya aparición data de la prehistoria y estos han existido en las distintas civilizaciones y culturas del mundo, en gran diversidad de formas y características, para distintos usos y fines: ceremonial y sagrado, festivo, comunicacional o para la muestra de poderío en la guerra.
Este es el tambor más antiguo hallado en excavaciones arqueológicas de América.
Es un tambor cilíndrico de madera con membrana animal de la cultura Gentilar de Chile que data de los años 1200 y 1470 d.C. Fuente: Museo Chileno de Arte Precolombino.
En América precolombina existieron diversos tipos de tambores e instrumentos percusivos, algunos cilíndricos con membrana (ver foto) y dentro del territorio que hoy reconocemos como colombiano,
…es posible que vasijas y otros recipientes en los cuales la boca se recubría con una membrana, fueran utilizados por los indios, como tambores para la guerra o como instrumentos de comunicación (Bermúdez, E. 1985).
Antes de la llegada de los españoles, los pueblos originarios en Colombia poseían instrumentos musicales, como sonajeros, pitos, flautas, trompetas, variados idiófonos y tambores.
Durante la conquista y la colonia, se generó un proceso de hibridación, dentro de un contexto de dominación europea (Bermúdez, E. 1985), en el que los nativos adoptaron muchas prácticas y las mezclaron con las suyas, ya sea por sumisión o resistencia.
Desde la conquista y la colonia, llegaron a América tambores cilíndricos de doble membrana, percutidos con palos, (Barriga M. 2017). Estos tambores antecedieron a los bombos y redoblantes que se difuminaron por toda Europa y América, tanto en la vida militar como en otros ámbitos, incluyendo la música de chirimía juglaresca del renacimiento, que en América adquirió nuevos sentidos y significaciones.
Estos tamborines son de procedencia árabe, llevados a Europa desde la configuración de reino Al-Andaluz en España y en las cruzadas de la edad media.
Son antecesores de muchos bombos y de los instrumentos que en castellano se denominaron atamabores -luego redoblantes- usados para la guerra, otros para las músicas juglarescas de chirimías, y que se disgregaron por toda América desde la conquista. (Foto: Internet).
Muchos tambores cilíndricos de doble membrana, como los introducidos por los españoles desde la Conquista, aparecen apropiados por diferentes culturas en el territorio nacional, (desde los Wayuú de la Guajira, Embera del Chocó, hasta los Tikuna del Amazonas, entre los siglos XVIII y XIV (Bermúdez, E. 1985).
Indígena de la región de Macule. Municipio de Ortega (Tolima) fuente: Raichel Dolmatoff. Director del Museo arqueológico del Magdalena. C. 1965 (Foto archivo: Humberto Galindo).
Las poblaciones africanas asentadas en el territorio colombiano (región Caribe, Chocó, en las costas atlántica y pacífica, en el Valle del Cauca y Nariño), tienen un denominador común: sus prácticas de tamboras y sus músicas pletóricas de ritmo. Es indudable que estas poblaciones influyeron en la musicalidad de América y del mundo entero:
… teniendo en cuenta que (durante el siglo de oro) la comunidad negra vivía junto a los españoles en España y junto a españoles e indígenas en América, parece razonable sostener que su musicalidad se convirtió en la correa de transmisión intercultural entre Europa, África y el Nuevo Mundo (Bejarano P., C. 2014).
Por cuenta de sus saberes, danzas ancestrales y esencia rítmica, las comunidades afrocolombianas desarrollaron prácticas de tamboras en las diferentes localidades y territorios donde se asentaron y apropiaron un sentido de pertenencia sobre estas prácticas, inherente a sus habilidades innatas y conocimientos arbolarios.
Dados los flujos comerciales e intercambios culturales, la hibridación musical en Colombia, tomó rasgos de europeos, americanos nativos y comunidades afro, dando lugar a nuevas músicas y diferentes formas de representación. A su paso por diferentes contextos y momentos, las tamboras se adaptaron, como fruto del mestizaje, siendo funcionales y útiles en un marco de diversidad cultural.
Portar una tambora, no solo significa llevar un instrumento musical, sino una memoria viva que ha recorrido siglos de historia. En tus manos reposa una herencia de intercambios culturales, negociaciones simbólicas y saberes compartidos entre pueblos. Su origen se entreteje con las culturas originarias de América, que ya usaban tambores en sus rituales y celebraciones, y con los instrumentos de percusión traídos desde África y Europa durante la conquista y la colonia. Determinar un origen exacto para la tambora grantolimense, es una tarea compleja, y se escapa al alcance de este material. Sin embargo, resulta fascinante descubrir al tambor como un viajero incansable, un canal de comunicación que ha circulado entre generaciones, territorios y expresiones musicales. A lo largo del tiempo, la tambora ha atravesado transformaciones y adaptaciones. Su forma, su sonoridad y su función han variado según el contexto social, cultural y musical en el que se ha enraizado. Por eso puede encontrarse en fiestas tradicionales, rituales, celebraciones populares e incluso en propuestas contemporáneas, siempre renovándose sin perder su raíz. Portar una tambora es, entonces, participar en ese viaje de resonancias antiguas, en ese tejido de voces que une pasado y presente a través del ritmo. .

En la actualidad, el instrumento que conocemos como tambora dentro de la música andina del eje centro sur colombiano, es una creación producto del sincretismo entre la población nativa, la afrocolombiana y la española.
Región del Alto Magdalena, representada en el mapa de Colombia, con posibles flujos de entrada de la tambora al Tolima y al Huila.
Es de observar que, existen algunas diferencias de carácter físico entre las tamboras que se usan en el Tolima y las que son más típicas del Huila, aunque ambas actúan dentro del mismo sistema musical.
La tambora huilense, es semejante al Bombo del Pacífico, por el aro de pestaña es muy probable que, en el marco de intercambios culturales y comerciales en las rutas de la colonia, desde el litoral hacia los Andes pasando por el Cauca, pudieran haberse dado allí encuentros y sincretismos culturales.
Por su parte, las tamboras que se usan en el Tolima tienen más afinidad física con su pariente, la tambora de la Costa Atlántica, (con la que se ejecutan músicas de pitos, gaitas y acordeones), lo cual puede deberse a intercambios culturales producidos en la intersección del río Magdalena, desde Mompox, hasta Honda.
En el Tolima y el Huila, durante las fiestas populares del San Juan y del San Pedro (en junio y julio), conjuntos musicales anuncian con toques de tambora el arribo del carnaval, en las orillas de los ríos, en las veredas y también en las calles, por donde pasan anunciantes de las alboradas y matachines.
Sin la tambora no hay fiesta; pueden faltar otros instrumentos, menos sus sonidos que mezclados con gritos y uepas, acompasan los ritmos de sanjuaneros, bambucos fiesteros y cañas, en coreografías, danzas y desfiles de calle.

En el municipio del Espinal, existe un monumento a la tambora, concebido y construido por el autor y artista tolimense Augusto Cervera, en el año de 1990. Este emblemático monumento, es indicativo de la importancia de la tambora dentro de la tradición cultural grantolimense.
En los últimos años, se observa en el Tolima un interés por la exploración de nuevas posibilidades interpretativas alrededor de la tambora, mediante la ejecución de variantes y rasgos improvisatorios en los géneros de la música regional. Las variantes están presentes en el folclor y por lo general son rasgos particulares de los intérpretes, quienes imprimen su sello particular.
Esta tendencia se ha profundizado en los últimos años, debido a diferentes procesos formativos con jóvenes, por la aproximación de músicos profesionales al folclor, como también por influencia de concursos y festivales.
A instancias de eventos como el Festival Nacional de Música Colombiana (Ibagué) y el Encuentro Departamental de intérpretes de la tambora tolimense Augusto Cervera Castañeda (Espinal), en las últimas dos décadas, se han desarrollado algunos certámenes alrededor de la ejecución del instrumento y también concursos, convocando a artesanos y músicos de la región.
