Las células rítmicas son patrones básicos para tocar los diferentes géneros musicales con la tambora. Los recursos audiovisuales facilitan, por observación y repetición, su aprendizaje, siendo relevante además la apropiación de elementos de notación musical con el pentagrama, diferenciando los golpes en el aro y el parche.
La guabina se representa en compás de ¾, porque en su interpretación, presenta un acento rítmico en el primer tiempo, de tres en cada compás (compás ternario).
La caña se representa en compás de 6/8+3/4, por su acentuación diferente en cada compás. Primero con acento cada tres corcheas en compas binario 6/8, y después con acento en la primera negra de las tres, en compás ternario 3/4. Se considera este aire como una amalgama de ritmos o hemiola.
Sanjuanero y Rajaleña, comparten su representación en compás de 6/8; esto se debe a que presentan su acento cada tres corcheas, (compás binario). La célula rítmica de estos dos géneros se diferencia en el tempo, o la velocidad, siendo el Sanjuanero más rápido.


Los distintos géneros musicales, ofrecen posibilidades de variación (o variantes), dentro del marco de matrices y células rítmicas que les son propias. Estos giros interpretativos irrumpen en la rutina de la canción y proponen toques repentinos y creativos.
A continuación, se proponen algunas variantes para los ritmos de Guabina, Caña, Sanjuanero y Rajaleña:






La iniciación musical a través del contacto con instrumentos de percusión tradicionales, es una puerta de entrada muy funcional y maravillosa para un futuro profesional en este campo. Algunos criterios pedagógicos importantes en la iniciación de la tambora son:
Antes de tocar la tambora es importante manejar el propio cuerpo: explique cómo llevar el pulso de la canción, con las palmas de las manos, con golpes de los pies en el suelo y con juegos de percusión corporal. En las etapas más tempranas, es recomendable iniciar con la guabina, dada su esencia pausada y sencilla.
Cuando se logre la expresión del ritmo a través del cuerpo, el aprendiz estará en condiciones de manifestarlo con el instrumento.
1. Proponga una pieza o canción (audición del material Guabinita alegre)
2. Identifique una parte del cuerpo como madera (golpe en la pierna) y otra como parche (Golpe en el pecho).
3. Experimente el ritmo de la canción, intercalando estos dos conceptos a modo de juego, destacando la diferencia tímbrica de los golpes.
La tambora suele interpretarse de pie, con el instrumento a la altura de la cadera, centrado respecto al cuerpo. La postura recomendada incluye espalda recta, pies ligeramente en A para equilibrar el peso, y brazos y tronco relajados para facilitar la ejecución de sus diferentes sonoridades.
Los fraseos o repeticiones vocales son recursos útiles en el proceso de apropiación de las células rítmicas; también incentivan la memoria, mejoran la vocalización y coordinación en procesos del canto.
1. Combine los golpes sobre parche y madera, con la pronunciación de frases repetitivas, de acuerdo a los tiempos establecidos en las células rítmicas. Estas frases se pueden trabajar primero con el cuerpo por medio de golpes en pierna, pecho, palma, entre otros, y después con la tambora.
2. Al final, acompañe la pieza musical con la guitarra, y permita que cada aprendiz pase a tocar la tambora, recitando los fraseos y siguiendo las pautas anteriormente trabajadas.
El intérprete de la tambora debe desarrollar plena conciencia de su rol que, muy aparte de seguir pautas repetitivas, monótonas y separadas, consiste en liderar y mantener la unión y coherencia del diálogo musical, teniendo en cuenta el balance de todos los elementos rítmicos, armónicos y melódicos que componen la pieza musical. Las siguientes actividades ayudan a despertar la noción de integración y balance en el ensamble musical:
1. Proponga juegos para que los integrantes se roten y sientan las diferentes tímbricas de todos los instrumentos de percusión menor (chucho, esterilla, ciempiés, etc.) y la tambora.
2. Incentive juegos de imitación sobre los sonidos rítmicos de tiple y guitarra con la mano derecha y sonidos vocales: pum chis, pum chis, etc.
3. Proponga pequeños ensambles rítmico percusivos y ritmo - armónicos
4. Incentive la creación de matices y balance de volumen en la interacción con instrumentos melódicos.